La presidenta de Costa Rica, Laura Fernández, afirmó que su gobierno busca aprovechar la experiencia de El Salvador en el combate a las organizaciones criminales y advirtió que su país endurecerá las medidas contra el narcotráfico y el crimen organizado, durante una conferencia de prensa conjunta con el presidente salvadoreño, Nayib Bukele, el viernes 16 de octubre.
“Queremos aprender de los mejores, de los que lograron arrancar ese cáncer del país”, manifestó Fernández al referirse a la estrategia de seguridad salvadoreña, que su administración estudia como referencia para fortalecer las políticas policiales y penitenciarias costarricenses.
La mandataria también lanzó una advertencia a los grupos criminales y señaló que las autoridades de su país los esperan en el recién inaugurado Centro de Alta Contención contra el Crimen Organizado (CACCO), una prisión de máxima seguridad inspirada en el modelo del Centro de Confinamiento del Terrorismo (CECOT) de El Salvador.
Fernández explicó que uno de los objetivos de su política de seguridad es impedir que las organizaciones delictivas continúen coordinando operaciones desde las cárceles. Según sostuvo, Costa Rica debe actuar para evitar que el avance de la criminalidad alcance niveles mayores.
La visita oficial a El Salvador incluyó un recorrido por el CECOT, ubicado en Tecoluca, San Vicente, y reuniones con funcionarios de seguridad salvadoreños antes del encuentro con Bukele en Casa Presidencial.
El acercamiento se produce después de la inauguración del CACCO, en Costa Rica, el miércoles 14 de octubre. El centro penitenciario tiene una capacidad prevista para 5,100 privados de libertad y forma parte de la estrategia del gobierno costarricense para contener las estructuras vinculadas al crimen organizado.
Durante el encuentro bilateral, ambos países también formalizaron un acuerdo de cooperación para combatir el crimen transnacional, con énfasis en el intercambio de información policial, inteligencia y asistencia técnica entre las instituciones de seguridad.
Bukele reconoció que la situación costarricense no ha alcanzado los niveles de violencia que enfrentó El Salvador antes de su ofensiva contra las pandillas. Sin embargo, sostuvo que el país centroamericano todavía tiene oportunidad de contener el crecimiento de las estructuras criminales y puso a disposición de Fernández la experiencia de su administración.
El mandatario salvadoreño también aludió a los desafíos políticos que enfrenta su homóloga para impulsar cambios legales y coordinar acciones entre las instituciones del Estado.
La visita de Fernández evidencia el interés de su gobierno en profundizar la cooperación con El Salvador en materia de seguridad. No obstante, el reto para Costa Rica será adaptar las medidas estudiadas a su propia realidad institucional y criminal, así como evaluar los resultados de las políticas que decida implementar.



