Mientras el Arsenal ganaba al Burnley, la afición ‘Gunner’ cantaba «¡Champions again, Champions again!» (Campeones otra vez). Para alguien que no siga la Premier League, ese cántico puede resultar extraño. «Pero si no ganan la liga desde hace dos décadas», pensaría. Pero es que este Arsenal ha aguantado 22 años de espera, tres subcampeonatos y ser el hazmerreír de muchas aficiones hasta que por fin la Premier vuelve a ser ‘Gunner’.
El Arsenal es campeón de nuevo. Pocos hubiesen esperado en 2004 que ese equipo apodado los ‘Invencibles’ que ganó la Premier con 26 triunfos y doce empates y que recibió una copa dorada por dicho hito, tendría que esperar tanto tiempo para volver a sentirse campeón. Tuvo que irse Arsene Wenger, que en sus siguientes 16 años en el club no volvió a tocar el título, ser suplido por Unai Emery, que duró poco más de una temporada, y llegar la transformación de Mikel Arteta para que este equipo se vuelva a sentir campeón.

Cinco subcampeonatos después y tras muchas, muchas decepciones, el Arsenal conquista su liga número catorce y da dimensión al proyecto de Arteta, que ahora sí tiene un gran título detrás que respalde estos casi siete años de procesos y cambios.
El cántico de «¡Champions again, Champions again!» responde a una moda que se había instaurado entre varias aficiones rivales. «¡Second again, second again¡» (Segundos otra vez), le cantaban al Arsenal en muchos campos de Inglaterra, mientras perdían dos títulos en favor del Manchester City y otro con el Liverpool. La resiliencia de Arteta y los suyos era enorme. Tenían que aguantar hacer temporadas prácticamente perfectas para acabar perdiendo ante el hegemónico City y, cuando este no estaba bien, era el Liverpool el que hacía un curso excepcional.
El mérito de caer y volver a levantarse y de la directiva, inyectando paciencia e inversión, dio sus frutos este martes cuando el Bournemouth empató contra el City (1-1) y el Arsenal por fin es campeón.
Lo ha hecho con un estilo de juego que no convence a todos. Este no es el Arsenal de Wenger, combinativo y vistoso. Es mucho más pragmático, basado en explotar debilidades del rival y más pendiente del balón parado y de la estrategia que de otros caminos al gol. Con los saques de esquina ha anotado 18 goles este curso, más que nadie, hasta el punto de que su estratega, Nicolás Jover, se ha ganado un mural en las inmediaciones del Emirates Stadium.


