Agencias.- Con su dramático gran final cada vez más cerca, los astronautas de la misión Artemis II apuntan a amerizar en el Pacífico el viernes para concluir el primer viaje de la humanidad a la Luna en más de medio siglo. La tensión aumenta en el Control de Misión a medida que se reduce la distancia entre los cuatro astronautas y la Tierra.
Todas las miradas están puestas en el escudo térmico de la cápsula, que protege la vida de los astronautas y debe soportar miles de grados de temperatura durante el reingreso. En el único vuelo de prueba de la nave, realizado sin tripulación en 2022, el exterior chamuscado del escudo regresó con un aspecto tan lleno de marcas como la Luna.
El comandante Reid Wiseman, el piloto Victor Glover, Christina Koch y el canadiense Jeremy Hansen se preparan para entrar en la atmósfera viajando a Mach 32, o 32 veces la velocidad del sonido, una vertiginosa marcha no vista desde los viajes lunares Apolo de la NASA en las décadas de 1960 y 1970.
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No planean tomar el control manual salvo en una emergencia. Su cápsula Orion, apodada Integrity, vuela completamente por sí sola.
Como tantos otros, el director principal de vuelo Jeff Radigan está preparado para sentir algo de ese “miedo irracional que es parte de la naturaleza humana”, especialmente durante los seis minutos de apagón de comunicaciones previos a la apertura de los paracaídas. El buque de recuperación USS John P. Murtha espera la llegada de la tripulación, junto con un escuadrón de aviones y helicópteros militares.
La última vez que la NASA y el Departamento de Defensa unen fuerzas para el reingreso de una tripulación lunar es con el Apolo 17 en 1972. Se proyecta que Artemis II regresa aullando a 10.657 metros (34.965 pies) por segundo, o 38.367 km/h (23.840 mph), no un récord, pero, aun así, increíblemente rápido, antes de desacelerar hasta un amerizaje de 30 km/h (19 mph).
Los astronautas, que despegaron desde Florida el 1 de abril, encadenaron un logro tras otro mientras navegaban con destreza en el largamente esperado regreso de la NASA a la Luna, el primer gran paso para establecer una base lunar sostenible.
Artemis II no alunizó, y ni siquiera orbitó la Luna. Pero superó el récord de distancia del Apolo 13, al convertir a Wiseman y su tripulación en los seres humanos que más lejos han viajado de la Tierra cuando alcanzaron los 406.771 kilómetros (252.756 millas).
Luego, en la escena más conmovedora de la misión, los astronautas, con lágrimas en los ojos, pidieron permiso para nombrar un par de cráteres en honor a su nave lunar y a la difunta esposa de Wiseman, Carroll.
Durante el sobrevuelo que batió el récord, documentaron escenas de la cara oculta de la luna nunca observadas a simple vista y disfrutaron de un eclipse solar total, cortesía del cosmos, gracias a su fecha de lanzamiento. El eclipse, en particular, “nos dejó a todos boquiabiertos”, manifestó Glover.
Su asombro y amor maravillaron a todos, al igual que sus impresionantes fotos de la Luna y la Tierra. La tripulación de Artemis II evocó a los primeros exploradores lunares del Apolo 8 con la imagen Earthset, que muestra nuestra canica azul poniéndose detrás de la Luna gris. Recordaba a la famosa imagen Earthrise del Apolo 8 de 1968.
“Simplemente te dan ganas regresar una y otra vez”, comentó Radigan en la víspera del amerizaje. “Es el primero de muchos viajes y tenemos que seguir adelante porque hay mucho” más que aprender sobre el satélite natural de la Tierra.
Su viaje a la Luna atrajo atención mundial, así como poder de estrellas, y recibió elogios del presidente Donald Trump, del primer ministro canadiense Mark Carney, del rey Carlos III de Reino Unido, de Ryan Gosling, estrella de la más reciente película espacial “Project Hail Mary”, de Scarlett Johansson, del Universo Cinematográfico de Marvel, e incluso del propio capitán Kirk, William Shatner, de la serie original de televisión “Star Trek”.

