Una inmensa extensión entre el desierto y el mar en Perú se prepara para recibir a su papa

Agencia EFE

Una inmensa y desértica explanada de 55 hectáreas de tierra, con vistas lejanas al mar, se prepara en Perú para ser el escenario de una multitudinaria misa con alrededor de un millón de asistentes, uno de los principales actos del papa León XIV en su visita apostólica a Perú, país que lo acogió durante más de dos décadas y que le vio ascender desde misionero a obispo.

Se trata de las inertes y polvorientas Pampas de Pimentel, situadas a las afueras del balneario de Pimentel, al que Robert Prevost acostumbraba a escaparse con sus compañeros a comer un ceviche desde Chiclayo, la ciudad en la que fue obispo durante ocho años y que se encuentra a unos 12 kilómetros.

La emoción que siente este pueblo turístico, conocido por su enorme muelle de madera, de que su obispo se convirtiera en papa se materializó pocos meses después del nombramiento, cuando una estatua de tres metros de León XIV se alzó mirando al mar y, desde entonces, vendedores de helados y bañistas pasan a su lado.

La misa en las Pampas de Pimentel será el acto principal del reencuentro de León XIV con su antigua diócesis.

«Para él también es muy grato porque conoce Pimentel, nos conoce, y él viene a encontrarse con sus fieles de toda la vida», indica a EFE Bernardino Gil, desde su parroquia de Nuestra Señora del Carmen, situada también frente al mar, la misma que recibió al papa León XIV «muchísimas veces».

Gil aguarda con mucha expectación la llegada de Prevost junto a sombreros de paja que la parroquia ofrece para soportar el sol que suele golpear con fuerza en esta zona costera.

Reto logístico

El sacerdote Jorge Villegas, uno de los organizadores de la visita papal en Chiclayo, señala a EFE que organizar en pocos meses esta misa masiva en una zona tan remota ha sido un reto y un intenso trabajo al tener que limpiar, alisar y acondicionar el área para luego construir el gran altar.

Más de un centenar de trabajadores han doblado turnos y trabajan sin descanso estas últimas semanas para tener lista la enorme estructura de metal que soportará el altar mayor, y los últimos pasos serán la instalación de 15 pantallas gigantes y el sistema de sonido, entre otros.