FIFA.- Con Eloy Room empezó todo. Fue en 2015, cuando el proyecto todavía era un sueño y la noche de Kansas City una utopía. Patrick Kluivert, el mito como delantero devenido entrenador de Curazao, le extendió la invitación para representar a la pequeña isla de 156.000 habitantes. Kluivert le vaticinó entonces, en una predicción que hoy lo transforma en oráculo, que otros seguirían su camino. Room no dudó, impulsado por el sueño mundialista, y se transformó en la piedra basal del ciclo: después vendrían muchos más.
Una década después, el nombre de Eloy Room retumba en todos los rincones del planeta futbolero. Curazao acaba de conseguir su primer punto en la Copa Mundial, un empate con sabor a milagro ante Ecuador: el arquero de 37 años registró una actuación histórica con 15 atajadas, tan solo una menos que el récord establecido por Tim Howard en los octavos de final ante Bélgica en Brasil 2014 .
«Esto era lo que soñé cuando empecé -reconstruye Room ante el micrófono de FIFA.com-. Hace una vez años empezamos este proyecto y el objetivo era ir al Mundial. Estoy orgulloso porque venimos desde la nada. Después de Alemania, queríamos mostrarle al mundo quiénes somos y creo que hoy mostramos un poco de lo que podemos hacer. Demostramos que podemos luchar y, ante un equipo realmente bueno como Ecuador, mostramos que también podemos jugar. Esto es más grande que el fútbol».
La inolvidable noche de Room empezó desde bien temprano cuando detuvo un penal en movimiento, un disparo a quemarropa, que Enner Valencia ejecutó desde el corazón del área a los dos minutos. Fue la primera hazaña de su epopeya: «Como arquero eso te da confianza y creo que también le da un impulso al equipo. A partir de ahí, supe que iba a ser un partido así, con muchos remates. Sentía que no iba a entrar ninguna pelota, así que fue una buena sensación. No recuerdo todas las atajadas, pero esa fue la más importante porque marcó el tono del partido. Si esa pelota entraba, hubiera sido un encuentro muy difícil».
“Fue el mejor partido de mi carrera”, asegura sin dudar el héroe nacional. «Jugué la Copa Oro en 2019, acá en Estados Unidos, contra Honduras. En ese partido también hice 15 atajadas, fue increíble. Ganamos 1-0 y Leandro Bacuna marcó el único gol. Pero este es mejor porque fue el Mundial y contra Ecuador».
“Estoy contento por Eloy, se lo merece, se merecía jugar un buen partido”, festejó el capitán Bacuna. «En los últimos partidos había sufrido cinco goles contra Australia en marzo, después otros cuatro goles ante Escocia y siete contra Alemania. Es un arquero increíble, pero las cosas no le estaban saliendo. Hoy estuvo magnífico y nos ayudó deteniendo los disparos que debían detener».
«Eloy es asombroso -festejó Tahith Chong, otra figura del trámite y único jugador nacido en suelo curazoleño-. Ahora lo está haciendo al máximo nivel, pero ya lo ha hecho para nosotros antiguamente. No es una sorpresa. Tal vez el mundo lo está viendo ahora, pero sabemos que es capaz de hacerlo. No estaríamos acá sin él».
Un repaso breve por la última década le da la razón a Chong. Room había sido determinante ante Jamaica en su consagración en la Copa del Caribe en 2017, en la campaña de cuartos de final en la Copa Oro 2019 y en las últimas Eliminatorias para rubricar la primera clasificación mundialista en la historia de su país. En Kansas City se transformó en leyenda como foco principal de la resistencia del elenco dirigido por Dick Advocaat: “Nunca lo había visto jugar tan bien”, bromeó su sonriente entrenador después de la igualdad.
Su colega Hernán Galíndez, quien también se lució con un par de intervenciones para evitar la caída del arco ecuatoriano, fue uno de los primeros en reconocer su impacto en medio de la propia frustración: «Tuvo una noche soñada. Se lo dije recién, lo esperé para decírselo, porque no es normal. No le quiero faltar el respeto, pero uno es arquero y sabés que no todos los partidos atajás 15 pelotas. Fue impresionante».
Room, nacido en la ciudad neerlandesa de Nimega hace 37 años y actual arquero del Miami FC tras haber defendido el arco del PSV Eindhoven, fue protagonista de una celebración especial. Tras desplomarse en lágrimas sobre el campo de juego del Estadio de Kansas City, recordó a su compañero Jarzinho Pieter, arquero habitualmente convocado a la selección que falleció durante un viaje con la Selección por Haití.
«Creo que estuvo ahí, volvió a sentir que estaba conmigo. Siempre lo llevo conmigo. Y estoy seguro de que estuvo hoy», dijo Room. En una noche en la que Curazao celebró su primer punto mundialista, el pionero que abrió el camino volvió a ser el guardián de un sueño. Esta vez, de uno que ya no pertenece solo al futuro.

