El papa León XIV inicia hoy una gira por España que se prolongará hasta el viernes de la semana que viene y le llevará primero a Madrid después a Barcelona y finalmente a Canarias, donde conocerá de primera mano la realidad migratoria en el archipiélago.
De la visita papal, la Iglesia recalca en estas semanas previas que es un viaje apostólico que tiene por objeto “confirmar en la fe” a los católicos. Pero también habrá otras lecturas y una dimensión política y social innegable con mensajes en contra de la polarización, a favor de la paz y de la acogida y la dignidad de los migrantes a los que, según ha advertido ya el Papa ante la posición política de la derecha, no se puede tratar “peor que a las mascotas”. El clima polarizado preocupa en la Secretaría de Estado vaticana, pero al mismo tiempo ofrece la oportunidad de llevar su mensaje universal a un caso concreto: España. El eco de la crispación política, especialmente intensa en las últimas dos semanas, ha cruzado la columnata de Bernini. Para Robert Prevost supone un desafío arriesgado, pero también una ocasión singular.
Fuentes de la Santa Sede explican que el Papa “propondrá el diálogo y la cultura como instrumentos para superar la polarización y recordará que la complejidad del mundo empuja a comprenderlo, no a encerrarse en las diferencias”. Son palabras aparentemente genéricas, pero aplicadas a la realidad española adquieren un significado concreto y son una declaración de intenciones.
Pese a un inicio de papado más bien discreto, sobre todo si se le compara con su espontáneo antecesor, Prevost ha ido ganando notoriedad en la conversación pública en estos últimos meses, sobre todo a raíz de plantar cara a Donald Trump en la arena internacional –más por insistencia del mandatario estadounidense que por voluntad propia– con su mensaje antibelicista. Además, el obispo de Roma ha sentado las bases con su primera encíclica, Magnifica humanitas , para abrir un debate más que pertinente sobre el papel de la Inteligencia Artificial, quién la regula y quién la controla.
Para muchos, en un momento de caos global, el Papa se ha convertido en una suerte de faro moral en Occidente, aunque en un contexto de secularización se tome a menudo a la Iglesia por una institución arcaica que camina a paso cambiado en la modernidad.
En un viaje en el que el carácter social irá in crescendo –la cima está en la etapa de Canarias–, Prevost tomará la palabra en el Congreso el lunes. Será la primera vez que un papa lo hace y coincidirá con un momento de máxima tensión política y de crispación, con el Gobierno acuciado por las causas de corrupción que atañen a los socialistas y con una moción de censura instrumental para echar al presidente del Gobierno y convocar elecciones en la trastienda de la oposición, aunque –por ahora– sin opciones de prosperar.


