Agencia EFE
La tripulación de Artemis II logró un avance significativo al realizar un estudio directo de la cuenca Oriental de la Luna, lo que brindará valiosa información sobre esta estructura, formada hace unos 3.800 millones de años, durante un periodo en el que se cree que la Luna y la Tierra fueron impactadas por una intensa lluvia de asteroides y cometas.
El estudio de la llamada Mare Orientale y sus tres anillos encabezaba la lista de objetivos científicos de la nave Orión, que orbitó la Luna este lunes durante siete horas, para adelantar la primera investigación humana de este cráter de unos 950 kilómetros de diámetro situado en el hemisferio sur del satélite natural.
Kelsey Young, jefa de Ciencia y Exploración de la NASA de la misión, ha subrayado que el estudio de esta formación es de «gran importancia», ya que permitirá comprender la formación de los cráteres en diversos planetas debido a impactos producidos por movimientos del Sistema Solar.


Creada por un impacto de película
La cuenca Oriental es la mayor y más reciente formada al final del hipotético Bombardeo Intenso Tardío (LHB), que postula que un cambio repentino en las órbitas de los planetas gigantes -Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno- desestabilizó el cinturón de asteroides y provocó que varias de estas formaciones se estrellaran contra los planetas interiores y sus satélites naturales, entre ellos la Tierra y la Luna.
Es probable que los tres anillos concéntricos de la cuenca se formaran cuando un asteroide de unos 64 kilómetros de diámetro impactó la Luna expulsando una gran cantidad de material- aproximadamente 135 veces el volumen combinado de los Grandes Lagos de EE. UU. -hacia el espacio para luego precipitarse de nuevo sobre la superficie lunar, según datos citados por la NASA.
El material habría ascendido, a modo de maremoto, hasta unos 100 kilómetros por encima de la superficie -más de 11 veces la altura del monte Everest- antes de colapsar, generando fallas tan profundas que atravesaron la corteza hasta alcanzar el manto lunar.

