Orión se acerca a la Luna en un histórico sobrevuelo que marca el regreso humano al espacio profundo

Foto publicada por la cuenta oficial de Artemis en X

La misión Artemis II de la NASA vive uno de sus momentos más trascendentales con el esperado sobrevuelo lunar de la nave Orión, un hito que no solo revive la exploración tripulada del satélite natural, sino que proyecta el regreso definitivo del ser humano a la Luna.

A bordo de la cápsula Orión, cuatro astronautas avanzan en una travesía de aproximadamente diez días que los llevará a rodear la Luna y regresar a la Tierra, en lo que constituye la primera misión tripulada de este tipo desde la era del programa Apolo hace más de cinco décadas.

Según información oficial de la agencia espacial, la tripulación ha dedicado los últimos días a preparar la nave para este momento clave, realizando pruebas de sistemas, ejercicios y ajustes dentro de la cabina con miras al periodo de observación lunar.

El sobrevuelo, programado para este 6 de abril, permitirá que la nave se acerque a unos 6,400 kilómetros de la superficie lunar, utilizando la gravedad del satélite como impulso para emprender el retorno hacia la Tierra en una maniobra conocida como “slingshot”.

Durante esta fase, los astronautas llevarán a cabo una intensa jornada de observación científica, con múltiples objetivos que incluyen la captura de imágenes de la cara oculta de la Luna y el análisis de posibles zonas para futuras misiones. Además, se espera un breve periodo de pérdida de comunicación cuando la nave pase detrás del satélite.

El viaje también marcará un récord histórico, ya que la tripulación alcanzará la mayor distancia recorrida por humanos desde la Tierra, superando incluso a la misión Apollo 13.

Este sobrevuelo no contempla un alunizaje, pero representa un paso fundamental dentro del programa Artemis, cuyo objetivo es establecer una presencia sostenible en la Luna y preparar futuras misiones hacia Marte.

Con la mirada del mundo puesta en Orión, la humanidad vuelve a acercarse a su satélite natural, esta vez con la vista puesta no solo en explorarlo, sino en quedarse.