Estados Unidos y Ecuador han intensificado su cooperación en materia de seguridad mediante la ejecución de operaciones militares conjuntas dirigidas contra grupos criminales, algunos de ellos catalogados como organizaciones terroristas por el gobierno ecuatoriano.
Las acciones incluyen bombardeos en zonas de la Amazonía con el objetivo de destruir campamentos de estructuras armadas vinculadas al narcotráfico, como los denominados “Comandos de la Frontera”. Estas operaciones se desarrollan bajo el apoyo del Pentágono, a través del Comando Sur, que brinda inteligencia, asesoría y respaldo aéreo.
No obstante, algunas de estas intervenciones han generado controversia. En marzo de 2026, una finca destruida por militares ecuatorianos, señalada como presunto campamento criminal, fue identificada por habitantes de la zona como una propiedad privada, sin evidencia clara de actividades ilícitas, según reportes periodísticos de The New York Times.
El incremento de estas operaciones responde al crecimiento de la violencia en Ecuador, país que en los últimos años se ha convertido en un punto estratégico para organizaciones criminales internacionales, lo que ha llevado a reforzar la presencia militar y la cooperación con Estados Unidos.
Las autoridades ecuatorianas sostienen que estas medidas buscan debilitar a las estructuras delictivas y recuperar el control territorial en zonas afectadas por el crimen organizado.

