Bolivia, a un paso del Mundial: revirtió el repechaje frente a Surinam y el sueño está más cerca

LA NACION

Llegó el ansiado marzo de repechajes de cara al Mundial 2026 para terminar de completar seis de los 12 grupos que se sortearon en diciembre.

Dos selecciones se revelarán en México, una de las sedes de la máxima cita pero también la tierra de los playoffs internacionales (no europeos). La atención y tensión está en toda Sudamérica: Bolivia y su chance de volver a la competencia después de 32 años exceden al pueblo boliviano.

Este jueves, en la suerte de semifinal, se midió ante Surinam, el país también sudamericano que representa a Concacaf y lo puso contra las cuerdas: revirtió el resultado, se impuso 2-1 y quedó a un partido (frente a Irak) de la clasificación.

En el Estadio de Monterrey había mucho que ganar; mucho que perder. El nuevo formato mundialista les dio la chance que anteriormente no gozaron: 2030 quedaría muy lejos. Uno, al menos en este martes, padecería la noche sin dormir. O varias. Los nervios reflejaron ese temor a vivirlo.

Por eso, las lágrimas en los ojos del capitán Luis Haquín cuando se entonó el himno. Los ojos cerrados y las cuerdas vocales al máximo del arquero Guillermo Viscarra. Los rostros conmovidos de los bolivianos que presenciaron las tribunas. Hay precedentes en este caso, pero siete mundiales de ausencia es demasiado como para no esbozar la mezcla de emoción y angustia.

En los primeros minutos se describieron: Bolivia, con la pelota y la circulación tranquila porque, del lado surinamés, había espera, un muro defensivo de cinco defensores y disposición de contragolpes serios. Aunque también existió el acuerdo tácito: ante las salidas veloces y visualizaciones de espacios, apelaron a las infracciones. El pronóstico, entonces, parecía indicar la probabilidad alta de ese tipo de partidos que, al no regalar ni un centímetro, van al suplementario.