EE.UU. despliega una fuerza de paracaidistas de élite en Medio Oriente y no descarta incursiones terrestres en Irán

Maniobras aerotransportadas simulan inserciones en territorio hostil, con foco en la rapidez y la precisión operativa

LA NACION

El Pentágono enviará miles de efectivos de la 82.ª División Aerotransportada a Medio Oriente, según confirmaron fuentes oficiales, en una decisión que profundiza el despliegue militar de Estados Unidos en la región en un momento de máxima tensión.

El movimiento expone, además, el doble mensaje que emerge desde la Casa Blanca: mientras el presidente Donald Trump menciona la posibilidad de un acuerdo con Teherán para poner fin al conflicto, el aparato militar amplía su presencia sobre el terreno.

La movilización contempla entre 3000 y 4000 soldados de esta unidad de élite. Aunque el destino exacto y la fecha de arribo se mantienen bajo estricta reserva, las fuentes indicaron que los paracaidistas serán posicionados a una distancia que les permita intervenir con rapidez frente a Irán. En términos operativos, se trata de una ubicación clave para responder a distintos escenarios, desde misiones de disuasión hasta eventuales acciones ofensivas.

La decisión apunta a ampliar el margen de maniobra de Washington en una fase especialmente volátil del conflicto. En el abanico de opciones que evalúa el mando militar no se descartan incursiones terrestres dentro del territorio iraní, un escenario que marcaría un salto cualitativo en la confrontación.

La fuerza desplegada forma parte de la Fuerza de Respuesta Inmediata (IRF), una brigada concebida para actuar en cualquier punto del mundo en menos de 18 horas. A diferencia de unidades convencionales, sus efectivos están entrenados para asaltos aerotransportados, inserciones en profundidad y la toma de objetivos estratégicos en entornos hostiles, lo que los convierte en un recurso central para operaciones de alto riesgo.

En ese marco, entre los planes que se analizan figura la posible toma de la isla de Kharg, un enclave clave que concentra cerca del 90% de las exportaciones de petróleo de Irán. También se evalúa reforzar el control del estrecho de Ormuz, la vía más sensible del comercio energético global, cuyo eventual bloqueo por parte de Teherán podría tener impacto inmediato en los mercados internacionales.

Dentro de ese esquema, los paracaidistas actuarían como complemento de las unidades de la Infantería de Marina ya desplegadas o en tránsito hacia la zona, con el objetivo de consolidar posiciones y garantizar capacidad de respuesta rápida ante una escalada.

El nuevo contingente se suma a los aproximadamente 50.000 militares estadounidenses que ya operan en la región. El refuerzo coincide, además, con el movimiento de activos navales de peso, como el buque de asalto anfibio USS Boxer y el USS Tripoli, que transporta a la 31.ª Unidad Expedicionaria de Marines desde el Pacífico.