El actor Matt Clark, conocido por su extensa trayectoria en el mundo cinematográfico del western y por su papel de cantinero en la exitosa saga Volver al futuro, murió el domingo pasado por la mañana en su casa de Austin, Texas, a los 89 años como consecuencia de una serie de complicaciones derivadas de una operación de espalda.
La noticia fue confirmada a través de un comunicado. En el texto, la familia del artista resaltó además su figura, su faceta como compañero de trabajo y su costado humano. “Construyó su casa con sus propias manos. Mantuvo sus amistades más cercanas durante sesenta años. Siempre estuvo presente: en el trabajo y para su gente, cada vez. Era complejo. Era duro. Podía ser hosco. Pero su brújula moral nunca vaciló y su amor nunca estuvo en duda”.
El texto, publicado entre otros medios por Hello!, destacó también el carácter del artista. “Murió como vivió, bajo sus propios términos”, señaló el círculo cercano de Clark. “Se podía ver: en sus ojos, en sus interpretaciones, en la familia que tanto le gustaba mantener unida. Vivió. Vive, para siempre”, completaron. El actor construyó una carrera durante más de 40 años en la industria y se codeó con figuras como Michael J. Fox, Clint Eastwood y John Wayne.
De la universidad al escenario
Oriundo de Washington D. C., Clark nació en 1936 y se crio en la ciudad de Arlington en el seno de una familia trabajadora: su padre, Frederick W. Clark, trabajaba como carpintero y su madre, Theresa Clark, era maestra. Antes de convertirse en actor, sirvió dos años en el Ejército de los Estados Unidos y pasó por la Universidad George Washington, donde estudió un tiempo administración de empresas, carrera que no terminó.
Con el objetivo de formarse en el mundo de la actuación, Clark se mudó a Nueva York. Allí se inscribió en HB Studio, donde aprendió de maestros como Herbert Berghof y William Hickey. Su debut fue en producciones del circuito teatral de Nueva York de mediana escala, y de allí dio el salto a la gran pantalla a mediados de la década del 60: su primera aparición en un film fue en Black Like Me (1964).
Una extensa carrera
Desde ese momento, la carrera de Clark no dejó de crecer. Entre sus trabajos, según repasó The Hollywood Reporter, se destacó su desempeño junto a Robert Redford en La ley del talión (1972) y en Brubaker (1980). También fue compañero de Eastwood en El engaño (1971), El fugitivo Josey Wales (1976) y Honkytonk Man (1982), de Don Siegel, y trabajó bajo las órdenes de Stuart Rosenberg en Plata dulce (1972), Asesinato en masa (1973), Brubaker (1980) y Rescate infernal (1986).

