Cacao, herencia que vuelve a florecer en El Salvador

Antes de convertirse en chocolate, el cacao fue parte esencial de la vida de los pueblos de Mesoamérica. Su historia está ligada a los conocimientos agrícolas y a las tradiciones que, durante generaciones, encontraron en esta semilla una fuente de sustento y valor.

Hoy, ese legado vuelve a cobrar fuerza en El Salvador a través de iniciativas que buscan recuperar su producción y convertirla en nuevas oportunidades para las comunidades.

En este contexto, y en el marco del Día Nacional del Cacao, el Gobierno de El Salvador, a través del Ministerio de Desarrollo Local (MINDEL) y su Programa de Reforestación Productiva con Cacao de Alto Valor, impulsa los sistemas agroforestales para fortalecer la producción de cacao y generar oportunidades de empleo e ingresos para las familias de las comunidades rurales.

El programa contempla una inversión de $7.2 millones y tiene como principales metas intervenir 600 manzanas de terreno, beneficiar a 3,240 personas y capacitar a 300 participantes. Durante los primeros 15 meses de ejecución, registra 352 manzanas reforestadas, más de 207,000 plantas de cacao, plátano y otras especies forestales establecidas y 1,168 personas beneficiadas con empleo.

El cultivo del cacao no se limita a la producción del grano: comprende una cadena que inicia con la preparación de la tierra y el establecimiento de las plantas, continúa con el manejo y la cosecha, y culmina en procesos de fermentación, transformación y elaboración de productos derivados.

Bajo esta visión integral, el programa busca fortalecer la cadena productiva mediante asistencia técnica, desarrollo de capacidades, promoción de emprendimientos y mejores condiciones para la postcosecha. Por ello, se trabaja en la habilitación y equipamiento de un módulo de postcosecha en Morazán Sur, que permitirá mejorar la calidad del grano fermentado y fortalecer el procesamiento de chocolate y sus derivados.

Esta infraestructura representa un paso más en el fortalecimiento de la cadena de valor, al crear mejores condiciones para que la producción local pueda avanzar desde el cultivo hasta la elaboración de productos con mayor nivel de transformación.

Todas las acciones se desarrollan en 19 distritos de Morazán, Chalatenango y San Miguel, donde los productores reciben acompañamiento técnico para el establecimiento, manejo y desarrollo de sus cultivos.

Para brindar este apoyo, se cuenta con un equipo de 10 especialistas agroforestales, quienes dan asistencia técnica personalizada en las fincas y promueven buenas prácticas agroforestales.

La apuesta es que cada planta sembrada no solo represente un nuevo árbol para mejorar el medioambiente, sino también una oportunidad para preservar conocimientos, fortalecer la producción local y construir nuevas historias alrededor de un cultivo que forma parte de la memoria agrícola y cultural de El Salvador.