El sacerdote Edgar Lisandro Winter Coronado murió este miércoles en Cobán, Guatemala, apenas dos días después de que el Arzobispado de San Salvador confirmara la apertura de un proceso canónico en su contra por una denuncia de supuesto abuso sexual de menores.
La noticia fue confirmada por la comunidad de la Parroquia Santa María de la Encarnación, donde Winter se desempeñaba como párroco. A través de una esquela publicada en redes sociales, la parroquia expresó: “Con profunda tristeza comunicamos que nuestro párroco, Edgar Winter, partió a la Casa del Padre”.
Hasta el momento, no existe una versión oficial sobre la causa de muerte. Diversos medios salvadoreños reportan que el sacerdote falleció en Cobán, Alta Verapaz, ciudad guatemalteca de donde era originario y donde residía parte de su familia.

El pasado 11 de mayo, el Arzobispado informó que había recibido una denuncia por presunto abuso sexual contra menores y que, siguiendo el protocolo eclesiástico, se le impusieron “medidas cautelares” mientras avanzaba el proceso canónico interno. La Iglesia no detalló públicamente el contenido de la denuncia ni las restricciones aplicadas al sacerdote.
De acuerdo con José Luis Escobar Alas, el caso se mantenía bajo reserva, como parte de los procedimientos internos de la Iglesia Católica. Incluso horas después del anuncio del fallecimiento, el arzobispo declaró ante medios que no había sido informado oficialmente de la muerte del sacerdote.
La parroquia informó que el velorio sería realizado en Cobán y que la misa de cuerpo presente tendría lugar en la Catedral de Santo Domingo de Guzmán antes del sepelio.
El caso ha generado fuerte conmoción en sectores de la feligresía salvadoreña y reabre el debate sobre las denuncias de abuso sexual dentro de la Iglesia Católica en El Salvador. Desde 2016, el Arzobispado mantiene una Comisión de Protección de Menores encargada de recibir denuncias contra miembros del clero.


