La primera temporada de Modric en el Milan: el eje del proyecto ‘rossonero’ a sus 40 años

Agencia EFE

El croata Luka Modric, operado con éxito tras una fractura de pómulo que pone fin a su primera temporada con el Milan, llegó en julio de 2025 con 39 años al conjunto ‘rossonero’, club al que admiraba desde pequeño, con la misión de liderar un proyecto de reestructuración y devolver al equipo a la élite.

Fue una temporada complicada la de 2024-2025 para el conjunto milanés, que acabó octavo en la clasificación, fuera de competiciones europeas y marcada por una fuerte irregularidad que lo obligó a buscar un cambio que empezó desde el banquillo con la vuelta del entrenador Massimiliano Allegri.

También con la llegada de futbolistas tanto jóvenes como con experiencia internacional, entre otros, de Christopher Nkunku, Ardon Jashari o el propio Modric, quien aterrizó en Milán procedente del Real Madrid con la misión de liderar una reconstrucción de un equipo fuera de la élite y centrado en la Serie A y la Copa Italia.

Modric fue anunciado oficialmente el 14 de julio de 2025, con el dorsal 14, contrato hasta el 30 de junio de 2026 y opción de prórroga hasta 2027, después de que el club apostara por su experiencia y para dotar de liderazgo a un vestuario en plena construcción.

El croata pronto se convirtió en el eje y el centro del campo sobre el que edificar el proyecto.

Su debut tuvo lugar el 10 de agosto en un partido amistoso ante el Chelsea; días más tarde disputó su primer encuentro oficial en la Copa Italia frente al Bari y el 23 de agosto fue titular en la primera jornada de la Serie A contra el Cremonese, convirtiéndose en el debutante más veterano de la historia de la competición, con 39 años, 11 meses y 14 días.

Desde el inicio asumió el mando del centro del campo y el 29 de agosto firmó su primera asistencia en liga, decisiva para certificar la victoria ante Lecce, y el 14 de septiembre, recién cumplidos los 40 años, marcó su primer gol como milanista para dar la victoria ante el Bolonia en San Siro, con una influencia constante en la pelea por el ‘Scudetto’.

Durante la temporada, mantuvo un papel clave dentro del equipo y contribuyó a dos rachas de imbatibilidad de trece y diez partidos que no se veía desde hacía mucho tiempo en el equipo de la ciudad del Duomo.

Una de sus actuaciones más determinantes llegó el 13 de febrero ante el Pisa. Con el 1-1 en el marcador, Modric firmó el 1-2 en el minuto 85 para sostener al equipo en la lucha por el liderato.