Un nuevo cruce de declaraciones entre el presidente de El Salvador, Nayib Bukele, y su homólogo de Colombia, Gustavo Petro, ha generado polémica en la región luego de que ambos mandatarios intercambiaran mensajes públicos sobre las cárceles salvadoreñas y el manejo de la seguridad.
La controversia inició cuando Petro cuestionó el sistema penitenciario de El Salvador, señalando que existe un alto número de personas detenidas sin vínculos comprobados con estructuras criminales. Basado en reportes periodísticos, el mandatario colombiano aseguró que un 36 % de los encarcelados serían inocentes y calificó las cárceles como “campos de concentración de población civil”.
Petro también afirmó que estas detenciones, en el contexto del régimen de excepción implementado desde 2022 para combatir a las pandillas, representarían violaciones a los derechos humanos, al considerar que muchas capturas se realizan sin pruebas suficientes.
En respuesta, Bukele rechazó las acusaciones y reaccionó con un tono irónico a través de sus redes sociales. El mandatario salvadoreño ofreció trasladar “el 100 %” de la población carcelaria de su país a Colombia, incluyendo a quienes son considerados presos políticos, como una forma de cuestionar las críticas de Petro.

Bukele sostuvo que, si las afirmaciones del presidente colombiano fueran ciertas, se trataría de una situación que requeriría acciones contundentes, desestimando así la narrativa sobre la existencia de violaciones sistemáticas en el sistema penitenciario salvadoreño.
El intercambio se produjo en redes sociales, escenario frecuente de confrontaciones entre ambos mandatarios, y reaviva el debate internacional sobre las políticas de seguridad de El Salvador, que han sido ampliamente respaldadas por su reducción de la violencia, pero también cuestionadas por organismos de derechos humanos.

