A 77 días del Mundial Francia le ganó a Brasil 2-1 en el Gillette Stadium de Massachusetts, Estados Unidos, el partido aportó varias emociones y los dirigidos por Deschamps festejaron por los golazos de Kylian Mbappé y Hugo Ekitiké, mientras que el central Bremer descontó para los conducidos por Ancelotti.
Eso sí: lo de Les Bleus tuvo el mérito de haber jugado casi un tiempo con un futbolista menos, ya que Upamecano fue expulsado por último recurso, decisión que involucró la (correcta) participación del VAR. En un duelo de figuras, Mbappé demostró que sigue mandando desde el brillo individual y efectivo: Vinicius Jr. no jugó mal, pero estuvo lejos de lo que puede dar, como también le sucedió a Raphinha y Martinelli. Quedaron opacados por un Mbappé que ya sabe lo que es ser campeón del mundo y parece afrontar con más aplomo estos desafíos.
Brasil salió a jugar 4-2-3-1 con Ederson; Wesley, Leo Pereira, Bremer y Douglas Santos; Casemiro y Andrey Santos; Raphinha, Matheus Cunha y Gabriel Martinelli; Vinicius Jr (como falso 9).
Francia, con el mismo esquema táctico. Ambos hicieron muchas modificaciones pensando en sacar conclusiones de cara a la Copa del Mundo que se jugará en junio en Estados Unidos, México y Canadá.
Mbappé, que venía ausente hasta aquí, apareció en toda su dimensión a los 32 minutos para anotar un golazo: en un contraataque de Francia, Dembelé lo puso a correr al delantero de Real Madrid y tras una gran aceleración y mejor definición, de emboquillada puso el 1-0 para Francia. El tanto fue muy festejado por todos, en especial por Deschamps. Para el comienzo del segundo tiempo, Ancelotti metió un cambio en Brasil: ingresó Luiz Henrique por Raphinha.
Sin embargo, en un calco de lo que había sido la resolución del primer gol, llegó el 2-0 de Francia con una gran asistencia de Olise para Ekitiké, que de nuevo picó la pelota ante la salida de Ederson y le puso moño a una definición de lujo. La acción colectiva fue muy buena, con varias triangulaciones entre los futbolistas de Deschamps.
El descuento llegó a once minutos de final, en el momento menos esperado: tras una pelota parada frontal que Francia no terminó nunca de despejar, Henrique -el ofensivo más desequilibrante de Ancelotti- metió un zurdazo al punto penal y empujó la pelota al gol el central Bremer.


