La Colonia Zacamil suma desde esta semana una nueva postal urbana: el artista venezolano Oscar Olivares concluyó en el Edificio 88 el mural de tapas plásticas más alto del mundo, una obra inspirada en la icónica La Gioconda de Leonardo da Vinci y elaborada con más de 100,000 tapas recicladas de colores.
La pieza, visible desde distintos puntos de la colonia, reinterpreta la famosa pintura con un enfoque local: rinde homenaje a la mujer salvadoreña y latinoamericana, integrando color, textura y reciclaje en un formato monumental.
Un museo al aire libre en la Zacamil
Ubicada en San Salvador, la Colonia Zacamil es un sector histórico con más de cinco décadas de existencia. Fue escenario de la ofensiva final de 1989 durante la guerra civil y, años después, enfrentó el impacto de la violencia de pandillas.
Hoy, el panorama es distinto. En sus redes sociales, Olivares celebró la culminación del proyecto destacando que el mural se ha convertido en un punto de encuentro para visitantes de distintas partes del país, así como para medios nacionales e internacionales que han llegado a documentar la transformación del sector.
El artista señaló que, en el pasado, las pandillas utilizaban el arte urbano para marcar territorio, pero que ahora la colonia se perfila como un “gran museo al aire libre”, donde el arte cumple un rol de renovación y orgullo comunitario.
Arte y reciclaje con mensaje social
La obra no solo impacta por su dimensión —al ser catalogada como la más alta del mundo en su tipo— sino también por su componente ambiental. Las más de 100 mil tapas plásticas utilizadas fueron recolectadas y clasificadas por colores para dar forma a cada detalle del mural, promoviendo así la cultura del reciclaje y la conciencia ecológica.
El proyecto se desarrolló con el apoyo de la CMS Foundation, entidad a la que el artista agradeció públicamente por la invitación y por hacer posible la iniciativa junto a colaboradores y voluntarios.
Transformación con identidad
Más allá de la estética, la finalización del mural representa un símbolo de cambio para la Zacamil. Donde antes predominaban muros asociados al conflicto y la violencia, ahora se levanta una obra que celebra la cultura, la mujer y la capacidad de transformación a través del arte.
La comunidad ya comienza a apropiarse del espacio como punto turístico y cultural, consolidando una nueva etapa para uno de los sectores más emblemáticos del Área Metropolitana de San Salvador.
Con esta obra terminada, la Zacamil no solo suma un récord artístico, sino también una nueva narrativa: la del arte como motor de identidad y renovación social.

