Brad Pitt, a por su tercer Oscar con el papel que mejor sabe hacer: atractivo, seductor y caótico en ‘F1’

Paloma Anaya

La cinta F1 ha dado la gran sorpresa en las nominaciones a los Oscar 2026 al colarse en cuatro categorías, incluyendo la principal, la de mejor película.

El filme producido por Brad Pitt aspira a cuatro galardones: mejor película, mejor sonido, mejor edición y efectos visuales. El exmarido de Angelina Jolie no ha sido nominado en la categoría de mejor actor, pero sí en la de mejor película por su labor como productor de este fenómeno taquillero, que ya ha recaudado más de 500 millones de euros en todo el mundo.

Pitt se mete en el papel de Sonny Hayes, un expiloto atractivo, seductor y algo caótico que regresa de su retiro para incorporarse a la Fórmula 1 con el objetivo de reflotar a un equipo APXGP, dirigido por Rubén Cervantes, personaje interpretado por el oscarizado actor Javier Bardem, con el que el estadounidense hizo muy buenas migas durante el rodaje. Ya habían trabajado juntos en El consejero, de Ridley Scott, donde también participaba Penélope Cruz, y esta película a las órdenes de Joseph Kosinski, director del taquillazo Top Gun: Maverick, los ha vuelto a unir.

Quizá tengamos el privilegio de verles juntos en la próxima ceremonia de los Oscar, el próximo 15 de marzo, en el teatro Dolby de Los Ángeles. Y por soñar que no quede, Penélope Cruz como entregadora de un Oscar y entre las actrices más elegantes de la alfombra roja.

Pitt  tiene un Oscar como productorpor 12 años de esclavitud, y otro como mejor actor de reparto por Érase una vez en… Hollywood. De alcanzarlo, este sería su tercer galardón después de haber estado nominado en otras ocasiones por Doce monos, El curioso caso de Benjamin Button y Moneyball, encarnando un papel que domina: el de un tipo atractivo, desenfadado y provocador que enloquece a sus fans.  Es tal la fama y la admiración que despierta este actor que cuando rodó F1 en el circuito de Silverstone los fans llegaron a pagar cifras astronómicas con tal de ver al actor, enfundado en su mono blanco de Fórmula 1 con el que dejó a muchos sin aliento en el paddock. Todo vale por ver a Brad Pitt en persona. De hecho, el actor se atrevió a conducir él mismo en secuencias clave, sin dobles en gran parte de las carreras.